Hace ya algunos años, estuve trabajando en una empresa donde por suerte o por desgracia, muchas veces pasaba el tiempo esperando sin tener trabajo que realizar. Por esos tiempos, el departamento de informática de la empresa fue trasladado justo al lado de mi despacho, y como yo soy poco curioso y ademas aprovechaba el tiempo para aprender cualquier cosa, empece a salir y a hablar con los compañeros.

Desde esos tiempos, hice un buen amigo, que a día de hoy sigue inmerso conmigo en miles de locuras y en nuestros ratos libres en el trabajo empezamos a desmontar routers o programar cualquier cosa que caía en nuestras manos.

Pronto salió la idea de un servidor que permitiría hacer multiples cosas y no solo almacenar datos. En esa época, mi colega tenia un pequeño servidor Synology, una de sus versiones antiguas, y tras mucho pensar, decidí comprarme uno yo. Previamente había intentado algo parecido con un servidor de otra marca que no me dio buen resultado, no me permitía ser flexible y ademas era bastante engorroso su manejo.

 
 
 
 
Cualquiera que este navegando por internet, podrá darse cuenta de lo molesto que es que miles de anuncios inunden la pantalla con cada click del ratón. 
 

Hace algo mas de un año, se nos presento un proyecto de despliegue de una red con una infraestructura algo mas compleja de lo que habitualmente tenemos en casa.

En este caso debíamos separar varias redes con sus rangos de IP para poder gestionar diferentes permisos y accesos de cada una de ellas.

Tras empezar a indagar por la red sobre que router nos permitiría crear VLANs y que Switch podríamos usar que fuera gestionable, nos decantamos por un Switch de TP-Link, el TL-SG3216 y un router de la marca Mikrotik.

Hace un par de años, buscábamos una solución profesional, de fácil despliegue y con una relación calidad-precio adecuada para dar soporte a un proyecto.